🌀”Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas”🌀

 

Virginia Dómina nos relata su experiencia en el encuentro de #Portugal

Poder formar parte del proyecto de Gamificación y asistir al encuentro que se realizó en Portugal en el mes de Mayo solo trajo aspectos positivos. El encuentro se desarrolló en la ciudad de Santarem, situada a una hora de la capital, Lisboa. Alli, el encuentro se desarrolló liderado por Ana, en el increíble Instituto Politécnico de Santarem. Paralelamente se estaban desarrollando para el proyecto una capacitación y un encuentro de coordinación. Si bien yo participé del encuentro de coordinación, al ser ambos encuentros juntos, tuve la posibilidades de conocer a mucha más gente y es sobre eso que voy a centrar mi relato. Al llegar el día domingo a Santarem fuimos recibidos por el dueño del alojamiento, Carlos. Desde un primer momento y hasta el último día nos hizo sentir totalmente bienvenidos. Nos llevó a comer caracoles, nos invitó con comidas típicas de Portugal y hasta llevó las valijas de todo el grupo el último día hasta el punto desde donde partíamos. Carlos fue sin duda una de esas personas que se quedan con un pedacito de cada uno de nosotros. El mismo día llegó también el grupo de Vietnam. Con ellos aprendimos que, aunque quizás se sientan incómodos saludándote con un beso como nosotros estamos acostumbrados, ellos pueden demostrar su cariño y agradecimiento preparandote una taza de delicioso té traído desde su país. El encuentro también nos permitió aprender por qué la moneda de Croacia se llama Kuna (un animal que era muy valioso), que puede ser muy divertido tomar cerveza con ellos y que tenemos muchas más cosas en común de las que creíamos en un principio. En cuanto a Estonia, pudimos entender un poco de sus costumbres sociales, muy distintas a las nuestras, pero también conocer a las chicas estonianas más ruidosas y divertidas del país probablemente. Continuando con Letonia, en la noche intercultural nos dieron para probar unos dulces de nueces que su sabor nos transportó inmediatamente a Argentina, sintiendo que estábamos comiendo un postre de abuela de domingo. En este punto, agradecimiento especial a Anita, que hizo que todo esto fuera posible. Por último, en esa misma noche intercultural, donde no faltó comida, ni bebida, ni música de cada país, tuvimos la posibilidad de ver un baile típico de India, e incluso intentar seguir a Kerron, el bailarín estrella. También, un momento inolvidable de esa noche fue participar de un ensayo de un grupo de música local de jóvenes del Instituto, quienes se estaban preparando para una competencia, y que no nos cansamos de aplaudir y desearle el mejor de los éxitos. Sin dudas este tipo de experiencias son inolvidables y es muy grato que existan programas internacionales, personas y organizaciones que posibiliten estos intercambios brindando oportunidades de crecimiento personal a muchos jóvenes. Como dije en un principio, el mejor recuerdo que nos llevamos todos fue haber compartido una comida, un paseo, un juego y entender un poquito más de cada país y cambiar nuestra visión de cada uno de ellos. Y cierro con una frase que puede un poco resumir todo:

🌀“Viajamos para cambiar, no de lugar, sino de ideas”🌀